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miércoles, 17 de mayo de 2017

SIN ELECCIÓN NI DESPEDIDA: DEPORTACIÓN EN CLASE TURISTA



Despertar, vestirse, salir a comprar el pan. Miedo. Ir a trabajar, coger el camino más largo, esquivar las estaciones de transporte público. Miedo. Pasear, tomar algo, disfrutar. Miedo. Hablar con gente, pedir indicaciones, hacer amigos. Miedo. Oír sirenas, ver luces azules. Escapar. Desconfiar de todo el mundo, encerrarse en casa, mirar adelante, hacia atrás, a izquierda y a derecha al caminar, tocar madera, rezar, y tratar de pasar un día más. Suspirar: hoy no será. El asiento 23 del avión HK145 destino Senegal no tiene nombre


Miles de personas son expulsadas cada año de España en menos de 72 horas desde la detención


La historia:
“Decidí quedarme, ese fue el pecado que cometí”.

El día 22 de febrero de 2014 sí tuvo nombre. No iba a Senegal, sino que volaba rumbo a Colombia. Querton Hurtado fue expulsado tras cinco años en España. Vivía con su pareja desde hacía un año, trabajaba como profesor de capoeira y realizaba labores de voluntariado. Nunca olvidará el engaño de la policía que le hizo ir a comisaría[1], donde lo detuvieron. Tampoco las 48 horas que pasó en un calabozo sin poder despedirse de su familia y amigos. Su caso representa a los 6 869 inmigrantes que fueron expulsados en 2015, según recoge el Informe anual de la Defensora del Pueblo en su función de Mecanismo Nacional de Prevención de la Tortura (MNP).

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